Los días 6 y 7 de Octubre a las 16:00h, en el edificio Miramar (C/ Davallada, 12 08870 Sitges), taller gratuito sobre el miedo.
Plazas limitadas.
Inscripción obligatoria en activitats@elcervellsocial.org
Imprescindible especificar el día de asistencia (sábado 6 ó domingo 7)
La psicología define el miedo como aquella emoción básica que aparece ante la percepción de un peligro, desembocando por lo general en un sentimiento desagradable. El cineasta Woody Allen, sin embargo, lo concibe como su compañero más fiel; aquel que jamás le ha engañado para irse con otro.
Compañero y emoción, son en realidad términos que se ajustan perfectamente a la experiencia del miedo. La aceleración del pulso, las pupilas dilatadas, el sudor frío conforman ese compañero de viaje que ha permanecido junto al ser humano desde antaño. Y es que la emoción del miedo no deja de ser una estrategia evolutiva que responde a una mejor adaptación al medio en que vivimos. Su función es simple, prepararnos para la huida o la lucha cuando nos sentimos amenazados.
Curiosamente, el miedo también, a veces, actúa como fuente de entretenimiento, y nos lo llevamos de paseo deliberadamente a eventos como El Festival de Sitges con la intención de experimentar un extraño placer.
Participantes:
Dr. Oscar Vilarroya
Investigador en ciencias cognitivas. Director de la Cátedra UAB “El cervell social”
Dra. Eva Loste
Directora ejecutiva, Cátedra UAB “el cervell social”
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El taller Las dos caras del miedo, partió del género de terror para introducir los mecanismos neurobiológicos que participan en el miedo. Presentó las diferentes formas de miedo a través de unos ejercicios prácticos donde la audiencia experimentaba miedos innatos, inconscientes, aprendidos e inducidos, así como desveló las razones que convierten al miedo en una emoción dicotómica en la que tanto el placer como el disgusto tienen cabida. Presenciar situaciones de miedo en la ficción activa los mecanismos de aprendizaje basados en el juego, es decir, en la simulación de cualquier tipo de situación, con la ventaja de que siempre estará bajo control. En realidad, el cine de terror actúa como patio de juegos en el que el espectador aprende a gestionar peligros y amenazas bajo la certeza de que su integridad quedará intacta y con la empatía como cómplice para experimentar el estado de miedo de los personajes .