A pesar de la tendencia de nuestro tiempo a negar la muerte, La Cátedra “el cervell social” se atreve a desnudar nuestra última experiencia vital desde puntos de vista tan dispares como son la biología, la historia, la neurologia o la primatologia. En el ámbito científico, estas distintas disciplinas han empezado a aportar nuevos datos que explican los entresijos neuronales que subyacen a ella. Parece ser que un sofisticado proceso neuronal en nuestro cerebro, fruto de la evolución de miles de millones de años, ha dado lugar a la autoconsciencia, a la identidad y al saberse único e irrepetible.
El conocimiento de la muerte, que también poseen algunos animales, se manifiesta en nosotros en su grado máximo, causándonos tantos sufrimientos con la idea de que algún día dejaremos de existir. Pero al fin y al cabo, la muerte nos marca desde el nacimiento y, su presencia, es un elemento constante en nuestras vidas. Comprenderla significa, también, comprendernos mejor a nosotros mismos.